La pregunta que más importa no es cuánto sale, ni cuántas fotos entrega. Es esta: «¿Puedo ver la galería completa de una boda entera, de principio a fin?». Todo el mundo tiene diez fotos buenas del año. Lo que vos vas a recibir es la galería completa.
Escribí esta lista después de escuchar la misma frustración muchas veces: «no supe qué preguntar». Se te sientan enfrente, te muestran un portafolio impecable, te tiran un número, y salís de ahí sin saber si es caro o barato ni qué estás comprando. Estas doce preguntas resuelven eso. Guardá la lista y usala con cada fotógrafo que consultes.
Sobre lo que vas a recibir
1. ¿Puedo ver la galería completa de un evento, de principio a fin?
La más importante de todas, y la que casi nadie hace. Instagram es la vidriera; la galería completa es el producto. Si la respuesta es esquiva, ahí tenés tu respuesta.
2. ¿Cuántas fotos entregás y en qué formato?
Que quede claro si son JPG en alta resolución, si hay galería online, si hay pendrive y si los archivos sirven para imprimir en tamaño grande.
3. ¿En cuánto tiempo entregás?
Lo normal en el mercado son 3 o 4 semanas. Preguntá también si hay algún adelanto antes: tener algunas fotos editadas la misma noche cambia por completo lo que subís y lo que se comparte de tu evento.
4. ¿Las fotos vienen editadas? ¿Con qué criterio?
«Editadas» significa cosas muy distintas para distinta gente. Pedí ver antes y después de un par de fotos.
Sobre cómo trabaja el día del evento
5. ¿Cuántas horas cubrís y desde qué momento?
Es la variable que más mueve el precio. Que quede escrito el horario de inicio y de fin, y qué pasa si el evento se estira.
6. ¿Llevás segunda cámara y memorias de respaldo?
Una de las tres preguntas que casi nadie hace. Una tarjeta de memoria que falla es un evento común, no una desgracia extraordinaria. Sin respaldo, se pierde todo y no hay reembolso que arregle eso.
7. ¿Cómo trabajás en un salón oscuro o en una iglesia con poca luz?
La segunda pregunta que casi nadie hace, y donde se separa el profesional del aficionado. Casi todas las fiestas en Encarnación son de noche. Si la respuesta no menciona flash, luz continua o algún tipo de iluminación propia, cuidado.
8. ¿Me vas a dirigir en las poses?
Nadie sabe posar y no hace falta que sepas. Pero si el fotógrafo no te guía, vas a salir tensa en todas las fotos y no lo vas a notar hasta que las veas.
9. ¿Vas a estar vos, o mandás a alguien de tu equipo?
Legítimo trabajar con equipo, pero tenés derecho a saber quién va a estar en tu evento y a ver el trabajo de esa persona, no solo el del dueño del estudio.
Sobre la plata y los papeles
10. ¿Qué incluye exactamente el precio y qué no?
Traslado, horas extra, álbum, sesión pre-boda o pre-XV aparte, segundo fotógrafo. Que esté todo por escrito. La frase «después lo vemos» es la que termina en una factura sorpresa.
11. ¿Cómo se paga y cuándo queda reservada la fecha?
En general se reserva con una seña y el saldo se abona hasta el día del evento. Punto clave: hasta que no entra la seña, la fecha no es tuya, por más que hayan hablado por WhatsApp.
12. ¿Qué pasa si el evento se reprograma, o si vos te enfermás?
La tercera pregunta que casi nadie hace. Que quede claro si la seña se traslada a la fecha nueva, y qué plan hay si el fotógrafo no puede asistir por fuerza mayor.
Tres señales de alarma
- No te muestra una cobertura completa. La única razón para no mostrarla es que no aguanta el escrutinio.
- No hay nada por escrito. Aunque sea un mensaje de WhatsApp con el detalle de lo acordado, tiene que existir.
- El precio es mucho más bajo que todos los demás. Puede ser alguien que arranca y hace un precio de entrada, lo cual es legítimo. O puede ser que no tenga equipo de respaldo. Preguntá cuál de las dos.
Para llevarte: armamos esta misma lista en una hoja imprimible, para que la tengas a mano en cada reunión. Descargar la lista →