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Recurso gratuito · Para la sesión

Cómo verte natural frente a la cámara

Para leer la noche anterior a la sesión, que es cuando aparecen los nervios. Ocho ajustes chicos que cambian una foto entera.

Lo primero: «yo no salgo bien en las fotos» casi nunca es cierto. Lo que pasa es que nadie te dijo qué hacer con las manos. No es un problema tuyo, es un problema de dirección — y es trabajo del fotógrafo, no tuyo. Igual, saber estas ocho cosas te da una ventaja enorme.

1. Las manos siempre haciendo algo

Las manos colgando al costado del cuerpo es lo que hace que una persona se vea incómoda. Dales una tarea: tocar el ramo, acomodar el vestido, agarrar la mano de la otra persona, apoyarse en algo, tocarse el pelo. Cualquier cosa menos quedarse quietas.

2. Peso en la pierna de atrás

Parada de frente con el peso repartido en los dos pies, el cuerpo se ve plano y más ancho. Girá los hombros unos 30 grados respecto de la cámara y pasá el peso a la pierna de atrás. La postura se estiliza sola.

3. Separá los brazos del cuerpo

Un brazo apretado contra el torso se aplana y se ve el doble de grande. Dejá un dedo de aire entre el brazo y el cuerpo — no se nota en la foto y cambia todo.

4. El mentón adelante y abajo

Suena mal y se siente ridículo, pero es el truco de todos los retratistas: estirá el cuello hacia adelante, hacia la cámara, y bajá apenas el mentón. Elimina la sombra bajo la mandíbula.

5. La risa real dura dos segundos

Una sonrisa sostenida diez segundos se convierte en una mueca, y se nota en los ojos. Por eso los fotógrafos hacemos chistes malos: la única sonrisa que funciona es la que aparece sola. Si te pido que te rías, reíte de lo tonto que suena. Sirve igual.

6. Mirá a la otra persona, no a la cámara

Las mejores fotos de una pareja casi nunca son mirando al lente. Miralo a él, reíte de algo que dijo, apoyá la frente en su hombro. La cámara es un testigo, no el destinatario.

7. Moverse funciona mejor que posar

Caminar tomados de la mano, girar, acomodarle el saco, susurrarle algo. El movimiento produce gestos reales; las poses estáticas producen tensión. Si te digo «caminá hacia mí y no mires al piso», hay una razón.

8. Ensayá una vez en el espejo

Cinco minutos la noche anterior. Probá el giro de hombros, el mentón, dónde ponés las manos. No para memorizar poses, sino para que el día de la sesión tu cuerpo ya sepa qué se siente bien.

Tres cosas para el día de la sesión

Nadie sabe posar. Nadie. Las personas que salen bien en las fotos no nacieron sabiendo: alguien las dirigió.

En mis sesiones, yo te guío.

No hace falta que te acuerdes de nada de esto. Te voy diciendo qué hacer, pose por pose, durante toda la sesión y durante el evento. Vos preocupate por disfrutar.

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